Desarme. Cuando el cuerpo se entrega al sueño, algo se desarma, se abre en dos partes y el puente entre el sueño y el despertar es un matemático lapso de tiempo.
¿Cómo algo tan simple como quedarse dormido tiene el aspecto de la muerte? ¿Cómo algo tan simple como morir no tiene despertar? La muerte y el sueño comparten el mismo proceso.
Me gusta ver a las personas cuando duermen, sus caras expandidas y relajadas contra la almohada. Los más hermosos son los niños. “¿Qué soñaste anoche, Azul?”, y ella cuenta que un oso juega en el arenero y que su amiga corre alrededor. Mi hija sueña con osos. Yo me río porque me parece muy tierno. Pero pienso que dormir y estar muerto tienen la misma cara expandida y relajada contra la almohada. Y que hay también un desarme.
El sueño es Espacio y Tiempo. La muerte es Espacio contra Tiempo. Recordar los sueños es como tener por un rato la realidad desarmada entre las manos. Me inquieta saber que durante el día eso se pierde, se recompone y nos queda el recuerdo de una realidad que no es real. La locura es el puente entre dormir y despertar. Somos acaso más allá de cuerpos. Materia que ha soñado, materia que ha pastado del campo de un orden que no existe sino en lo que cada uno cree como real. Si la vida es sueño, la realidad percibida dentro de ese sueño, transita constantemente el puente: la locura.
Un cerebro flotando en el agua sueña que el agua es Tiempo en el Espacio y que el espacio que ocupa el agua, depende de cuánto tiempo pasará entre el sueño, la realidad, la locura y el despertar, o la muerte. En el momento de la muerte se olvidan los sueños. Olvidar es morir.
¿Qué soñaste anoche, Agustina? Que mi madre me apuntaba con un rifle y apretaba el gatillo. Pero no quedé atrapada en el sueño, así que no morí. No olvido ese sueño que tuve hace hace cinco años. Pero sí me olvidé de mí mientras lo soñaba, entonces morí por un tiempo, en un espacio con Tiempo.
El cerebro domina como el verbo. Acostarse, dormirse, cruzar el puente, volverse loco, despertar. No somos nosotros sino la realidad que hay dentro del espacio que ocupa un cerebro.
Me gusta mirar a las personas cuando duermen. He visto dormir a los locos. Cruzan el puente, pero quedan a mitad de camino. No llegan a desarmarse por completo. Los he visto en sus camas blancas. Les chorrea la muerte por los oídos, la nariz, y la boca. Respiran lento, sin Espacio ni Tiempo, y huelen al jugo de una ampolla en el dedo del pie... He visto morir a un loco mientras dormía. A mitad de camino, en el puente, confunden la locura con la realidad de despertar. Soñar y morir son cuestiones que atañen al Tiempo y al Espacio. La locura y realidad, son la misma cosa.

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