miércoles, 16 de marzo de 2011

Ruta de abril

Esta es la vista desde un sueño. Escenario. Son cerca de las nueve y media de la noche. Estoy sentada en el banco de la plaza fumando. No es simplemente fumar, sino que es encender un cigarrillo detrás de otro para tapar con el humo los nervios y la ansiedad. Esto no se lo he dicho a nadie, salvo al hombre del ojo de pez: el amor en bicicleta te lleva cuesta arriba y cuesta abajo, el viento siempre da en la cara, aunque sople de atrás.

Las veces que te fuiste, volví siempre a este banco. El banco verde de la plaza. Desde donde se ve, decapitada por las ramas una estatua. Se ve el mástil a la izquierda. Se ve el arenero en frente, lejos, pero se ven las rejas que lo encierran.

El día antes de irme a La Lucila, volvía yo de una fiesta. Era de noche y bajé dos paradas antes sólo para sentarme una vez más en el banco. Y tomé esta foto. Me la llevé a La Lucila y la miraba cada tanto, mientras esperaba, tomando mate con la puta yerba, que las horas pasaran, o inventando algo apropiado para decirte a mi regreso.

"No sé dónde estás, pero estás mirando este mismo cielo, esta misma luna. Salvo que yo la veo con mis ojos, y vos la ves con los tuyos."

Pienso que una foto queda guardada como un sueño. Estuve sentada largo rato y sentí la noche terminar mil veces, y volver a empezar siete veces más. En medio de todo el tiempo, nos pasaba la misma luna, Pessoa, la puta yerba, la piel norena, el hombre del ojo de pez, los cigarrillos. Pasaba lo mismo de este lado que del tuyo, salvo que acá pasaba con mi ojos y allá pasaba con los tuyos.

Esta foto es un sueño. Llegás en bicicleta con la campera celente, los pantalones oscuros, yo espero sentada en el banco, nos vemos, nos abrazamos. Después la foto enloqueció y soñé lo más triste, lo más triste...

Cuando desperté, el hombre del ojo de pez seguía al acecho. Soñé desde entonces que sacaba la foto una y otra vez. Saqué la foto del sueño y la miro cada vez que necesito soñar con esta foto.



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