lunes, 7 de febrero de 2011

Insomnio de agosto de 2010


Esta noche no puedo dormir. Imagino un poco el mundo a revés. Tal vez las aves hayan aprendido a nadar, Hayan recobrado la memoria. Un poco de agua verde sobre las piedras. Deambulo parada sobre el sol.
Si las cosas fueran al revés yo no sería tan rara.
La vida. Necesito mirar las hojas volando, empujadas por el huracán; no puedo escribir si no las veo. ¿Qué hago parada sobre el sol? No puedo hacer ruidos. El insomnio es privado.
Un punto en mi hueso filtra la luna en gotas leves y constantes. Mi piel desnuda. Mis hijos. Recuerdo a todos mis hijos. El mismo desdén que me sugieren me lleva a pensar que ya no son míos. Tirados por caballos de papel.
Han pasado a penas cinco minutos, pero mi cabeza ha dado la vuelta entera tres o cuatro veces.
El insomnio me detiene en la contemplación del tiempo. Contemplar ahuyenta el sueño. Necesito dormir algún día de estos, tener un sueño. Pero no hago nada. Mi bocota suelta las palabras, pero no me escucho, y se me agota la energía por la boca. Sólo hablé y hablé durante horas con mi cabeza sin dejar de fumar. ¿Qué hago? Nada. No hay nada que yo haga. Cada leve día siento que puedo devorar al mundo, a los hombres, las palabras. Es tan fácil ser un imán.
El insomnio acabará conmigo, y dejo, por alguna razón, que me inmovilice los brazos al costado del cuerpo, que guarde mis manos en el cajón de las bombachas, que me quede quieta donde estoy, perdón ¿y si le pica la espalda? Shhh, quietita ahí. No puedo hacer nada, pero mi cabeza sigue a una velocidad que me da vértigo. O me muero de fastidio por la picazón de espalda, o se me revienta en cuatro la cabeza.
Estar lleno de todo y no tener nada. Tengo tiempo, ideas, palabras, pero estoy paralizada desde hace días por el insomnio. Ni un mísero sueño. Algo, una señal de que no he sido sepultada en el conciente de la realidad.
La vida te puede pasar por arriba, o te pasa por el costado.
Insomnio. Trato con la botella, y se van metiendo ahí todos mis sueños. Termino el litro y le pongo el corcho. Insomnio. Todos los sueños encerrados en una botella.

1 comentario:

  1. siempre es un placer leerte, con ese tinte tuyo un tanto amargo de las cosas...te leo y me dejas parada imaginando, imaginándote, eres tan real a pesar de lo onírico del tema que me dan escalofríos...

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